La respuesta más eficiente. Y esa respuesta es más eficiente aún cuando los dedos no te responden bien. Es lo suficientemente corta para decirle a alguien, que la situación está tan mal, pero tan mal, que no tienes más palabras para describirla. Es eficiente cuando la garganta se enreda, cuando el frío te anonada. Sí, la situación en este preciso momento, es cabalmente catastrófica. Sin embargo, no es seria. Se puede sobrellevar, no parece generar motivaciones para el cambio. Eso es, pareciera que solo hace falta respirar, escribir. La situación es catastrófica, pero no es seria. Como en la segunda guerra mundial, que belleza. Después de seis líneas de texto, ya no importa nada. Que alivio más inmediato. ¿Eso es sangre? Creo que quedó un poco del anterior capítulo.
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¡Badulaque indigente! ¡Como te atreviste a hacerlo!
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Sólo hace falta relajarse. Cómo la historia del rey y su anillo, cuya inscripción lo tranquilizaba incluso en esos momentos de incalculables augurios de destrucción. ¿Que decía en el anillo? Pues sus palabras, para los entendidos, eran más fuertes que cualquier hechizo de la época. La frase grabada en el anillo podía devolverle la paz a cualquier persona que se disponía a entenderlo, a aceptarlo, a recibirlo. "Ya pasará". Solo queda repetir esa frase, hasta que se la pueda comprender.
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¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio! Tres y mil veces más. ¡Te odio!
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Qué se supone que se hace después de disfrutar la angustia. En una hoja de árbol resumí lo que se siente de la forma más objetiva. Las materialicé en distintos periodos de tiempos, cuando lo que se sentía era diferente. Variaba de forma casi imperceptible, un matiz de sentimientos, colores y frecuencias en el llanto. Veamos:
Tipo 17:09
Se siente frío, al menos frío más que cualquier otra cosa. Las tripas se revuelven. Después de analizar el movimiento que hacen las tripas pude identificar que es puntualmente entre el apéndice y la cavidad inferior del hígado. El movimiento es circular, en el sentido de las manecillas del reloj (en ocasiones es confuso, pero cerrando los ojos se esclarece). Dependiendo de la música la intensidad de los anteriormente mencionados puede variar.
Después de las 18:00
El frío sigue, pero no es el mismo al anterior. Debí haber especificado un poco más el anterior, pues no logro identificar la diferencia. El de ahora es pasivo, no lastima, solo enfría. Ese dolor en el cuello es por la tensión, no tiene nada que ver con el contexto actual. A pesar de tener las manos calientes, no puedo sacarlas de los bolsillos. Se humedecen de sobremanera y el frío pasa a ser doloroso en ese caso específico. De sentado me tiemblan las rodillas, y la frecuencia de los suspiros aumenta. He decidido sacarme los audífonos, pues como curioso dato pareciera que bajo esta sensación de opresión también se respira por los oídos.
No tengo idea de la hora...
Que asco. Ganas de vomitar.
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Empieza a preocuparme la situación, leí tres veces lo escrito y no entiendo nada. Cambiamos de caja, aumentamos la velocidad. Lio no me quiere escuchar. No entiendo porqué decidió ser mi amigo imaginario si en estas se hace la víctima. Más vale que no me salga con huelgas.
Así es, la situación aquí es seria. Es muy seria, pero no catastrófica. Como en la segunda guerra mundial. Que belleza.

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