miércoles, 8 de junio de 2011

Cambiando de versión

Al encender cada mañana debería correr esa pequeña aplicación que se encarga de verificar si existen actualizaciones disponibles. Hoy no funcionó. La verdad es que no tengo la menor idea desde cuando es que dejó de funcionar. Se que, al menos, desde aquella vez no me ha importado saber si las cosas están donde deberían estar.

De la servilleta del almuerzo (no hubo almuerzo, me dieron la servilleta por comprar una fanta. ¡Wa!):

Ese supuesto programa que verifica actualizaciones al iniciar, hoy no funcionó. Y sinceramente lo noté porque me fijé. No tengo idea hace cuanto tiempo ha estado sucediendo. Y ahora la bolita no puedo pasársela a nadie; y no porque esté solo.Sino porque. (...) Estoy solo. Sonríe, sonríe. Quizás alguien note tu irritante felicidad y quiera intercambiar miradas. Sonríe, sonríe. Se que te preguntas porque no puedo dejar las cosas de lado y empezar a hacer amigos. Es más fuerte y profundo el frío que se siente bajo el árbol, que el ordinario calor de lo cotidiano, de lo predecible. Aún así... Solo quiero que sepas que aveces apesta ser un amigo imaginario.
Así se fue. ¿Quién? No lo sé, pero se fue. No te preocupes Lio, las cosas siempre salen bien al final. Lo que debes hacer es intentar comer un poco más. Y si esa comida me hace daño, no dejo de pensar en ello. No me hagas esto amo, después de todo el escándalo que se armó antes de ayer me puse a ordenar mi cuarto. Pero cada vez es más complicado, está tan cerca de los pulmones, ya no se donde empieza ni donde termina. Apenas entra mi cama. Lio no seas tonto, si dominas tu corazón puedes apoderarte de todo lo que hay en esta casa. ¿Recuerdas ese cuento, el de la casa tomada?. Lio no entiende, pobre. Ni una sola palabra de lo que le digo.

  

No hay comentarios:

Publicar un comentario