¡Burbujas!
Revientan detrás de la difusa silueta que dibuja el sol sobre tu cabeza
Y no quiero dejar de abrazarte, o que dejes de hacerlo.
No quiero y no puedo. No quiero y no puedes.
Algo me ata a ti. Un lazo que por grande es pesado, y por pesado indestructible.
Me tiene aferrado a tus ideas un vacío inmensamente pequeño, invisiblemente palpable.
¡Burbujas!
Tan frágiles las pobres, no saben lo que les espera.
Y sin embargo vuelan.Vuelan como tú, impulsados por el viento. Tu viento.
Como las palomas, que se aguantan la tristeza de no tener codos. Pobres, algunas ni saben.
Y sin embargo vuelan. Algunas riéndose de nosotros, que no podemos aguantar la tristeza de no tener alas.
¡Burbujas!
Algunas salen más pequeñas que otras, que modestas.
¡Burbujas!
Cinco y media de la tarde, y sigues aquí.
La niña de las burbujas sigue aquí.
La paloma sin codos sigue aquí.
Tu alma y la mía, en cambio... hace una vida que se fueron.
Si amiga, se fueron con el viento. Tu viento.
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