miércoles, 29 de junio de 2011

Cuento 2

21:08 – Viernes 15 de abril. La abuela dice que si comes carne y no ayunas, te vas de jeta al infierno. 

Y no pues, con esto del feisbuc es difícil encontrar tiempo para pasear y recordar viejas tradiciones paceñas. Si antes de estas sonseras la Huyustus era más transitada que la 21, esa la del ketal. 

Hoy regresé de un país vecino -de otro lugar se dificulta el regreso-. Sólo aquí podía terminar el papeleo de la universidad. Es una carrera larga, y simplemente no es motivante estar detrás de aquel que está en último lugar. 

Papeleo es sinónimo de filas dentro de la ciudad. Tuve suerte, la secretaria no se dio cuenta de mi carné de identidad caducado ni de mi título de bachiller sin firma. Igual no más les pagan por sellar macanas. Después de salir de esa oficina me fui a comer una hamburguesa, al Iglu obvio. A diferencia del exterior, en la ciudad no importa la calidad de la carne, la densidad de los condimentos, la limpieza del lugar ni la información nutricional. Basta con que diez pesos te alcancen para su coca cola y que su mayonesa no te salude para comer tranquilo. 

La casa de mi abuelo es algo especial. El aparato de entretenimiento por excelencia es la radio, la idea de comprar una televisión es pecado (no confundir con PK-2, el grupo favorito de mi abuelo, éste último está permitido en la radio). Si se presta atención al lugar, sobretodo en su patio, hay charangos que crean una suave música de fondo, unas zampoñas que ponen un ritmo lento de vida y como dos o tres voces profundas que tratan de contar la historia del lugar. No las entiendo, seguro es aymara.

He intentado masticar la hoja de coca con los premolares, como la gente normal. Pero mi abuelo dice que esas cosas -brackets- cagan el efecto. El dentista no tenía liguitas color aguayo, claro que luego uno se pregunta "¿y de qué color son pues?". Para eso estudian tanto estos médicos.

Extrañaba tanto el olor a aji de fideo de la cocina, los incesantes sonidos del tilín de en frente, el aroma a humintas los domingos, ese ají de maní de las tucumanas y tantas otras cosas más. Saliendo del museo hoy día, recordé lo mucho que extrañaba la desconfianza de los paceños. "¿Ya me has pagado?" me preguntaron antes de abrir la puerta. Sólo tienes que sonreír y se dan cuenta que estás a un paso de alterarte. Y creen que los estas mamando, que tienes alguna trampa lista bajo la manga -la manga derecha, de otra forma piensan que aparte de tramposo, eres masista-.

Y en mi casa, la empleada mira no más, parece que su guagua se dio cuenta primero que entre más chiquito sea lo que robes, más alto es su precio en el barrio chino. Ahora que lo menciono, ahí también se encuentran cosas del ketal. Esa la de la 21.

La música es otro arquetipo poco general usado en masas separadas por el ingreso mensual. The Beatles son los Kjarkas, Simple Plan se llama Antix, Eminem es un tal Papirri y el equivalente de Marley es Matamba -ojo que para estas comparaciones no se toma en cuenta la fama internacional, el conocimiento musical, la versificación profesional y el uso de alucinógenos (respectivamente)-.

Bella mi ciudad, con su variedad inexplicablemente similar a la de afuera. Y sus movilidades, que desfile, que exposición de motorizados. Compromiso eterno con nuestra sociedad. Siento a cada minibús que subo, al mismo par de señoras que charlan en el asiento de atrás, las mismas voces, el mismo argumento, la misma parada, las mismas monedas, el mismo celular, el mismo "Fernando le vas a hacer comer segundo al Mauri". Típico de La Paz. Hoy la pelea fue con escolares, llegó el dos setenta vacío y logré entrar a la fila del fondo, esa que no tiene ventanas para abrir y al mal calculado centro una barrita metálica que sólo sirve para rompemuelles olvidados, curvas cerradas y choferes emputados.

Ni aipods, ni emepetreses, ni libros, ni cuates, ni charlas, ni novia(s) te salvan del obnubilante ritmo de la radio de nuestro amigo el conductor. Es tan fuerte el bolumen que vale escribirlo con b. Y está prohibido hablarle, mirarlo, tocarle, tocarlo, molestarle y molestarlo. Así dicen los stikers. Primero pasas por su manager -vocero según los noticieros-. Y si éste no te presta atención, está permitido hacerle renegar pidiéndole tu vuelto cada tres minutos.

Tengo cierta prisa de querer dejar este lugar otra vez. El marcharse por un tiempo de la tierra rutina siembra una ansiedad que solo es cosechada después, cuando uno empieza a extrañar la agobiante vida del paceño. Afuera sólo piensas en la llajua y en esas cebras cruzando las calles en dos patas, pretendiendo ser humanos. Que giles. Extrañar esas marchas, bloqueos movilizados –con ironía y todo-, bajo en la esquina, rebajame casera, nadie se queda cruce, llevate caserito y tantas otras frases poéticas nacidas del duro corazón paceño. 

Ojala esta cosa tenga formato de cuento. Ya viene la mesera -"amiga" para los que pagan fraccionado- con el famoso café de 18 bolivianos. Taza chiquita, qué vaina.


lunes, 20 de junio de 2011

La situación aquí es...


Catastrófica.

La respuesta más eficiente. Y esa respuesta es más eficiente aún cuando los dedos no te responden bien. Es lo suficientemente corta para decirle a alguien, que la situación está tan mal, pero tan mal, que no tienes más palabras para describirla. Es eficiente cuando la garganta se enreda, cuando el frío te anonada. Sí, la situación en este preciso momento, es cabalmente catastrófica. Sin embargo, no es seria. Se puede sobrellevar, no parece generar motivaciones para el cambio. Eso es, pareciera que solo hace falta respirar, escribir. La situación es catastrófica, pero no es seria. Como en la segunda guerra mundial, que belleza. Después de seis líneas de texto, ya no importa nada. Que alivio más inmediato. ¿Eso es sangre? Creo que quedó un poco del anterior capítulo.

...

¡Badulaque indigente! ¡Como te atreviste a hacerlo!

...

Sólo hace falta relajarse. Cómo la historia del rey y su anillo, cuya inscripción lo tranquilizaba incluso en esos momentos de incalculables augurios de destrucción. ¿Que decía en el anillo? Pues sus palabras, para los entendidos, eran más fuertes que cualquier hechizo de la época. La frase grabada en el anillo podía devolverle la paz a cualquier persona que se disponía a entenderlo, a aceptarlo, a recibirlo. "Ya pasará". Solo queda repetir esa frase, hasta que se la pueda comprender.

...

¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio! Tres y mil veces más. ¡Te odio!

...

Qué se supone que se hace después de disfrutar la angustia. En una hoja de árbol resumí lo que se siente de la forma más objetiva. Las materialicé en distintos periodos de tiempos, cuando lo que se sentía era diferente. Variaba de forma casi imperceptible, un matiz de sentimientos, colores y frecuencias en el llanto. Veamos:

Tipo 17:09

Se siente frío, al menos frío más que cualquier otra cosa. Las tripas se revuelven. Después de analizar el movimiento que hacen las tripas pude identificar que es puntualmente entre el apéndice y la cavidad inferior del hígado. El movimiento es circular, en el sentido de las manecillas del reloj (en ocasiones es confuso, pero  cerrando los ojos se esclarece). Dependiendo de la música la intensidad de los anteriormente mencionados puede variar. 

Después de las 18:00

El frío sigue, pero no es el mismo al anterior. Debí haber especificado un poco más el anterior, pues no logro identificar la diferencia. El de ahora es pasivo, no lastima, solo enfría. Ese dolor en el cuello es por la tensión, no tiene nada que ver con el contexto actual. A pesar de tener las manos calientes, no puedo sacarlas de los bolsillos. Se humedecen de sobremanera y el frío pasa a ser doloroso en ese caso específico. De sentado me tiemblan las rodillas, y la frecuencia de los suspiros aumenta. He decidido sacarme los audífonos, pues como curioso dato pareciera que bajo esta sensación de opresión también se respira por los oídos. 

No tengo idea de la hora...

Que asco. Ganas de vomitar.

...

Empieza a preocuparme la situación, leí tres veces lo escrito y no entiendo nada. Cambiamos de caja, aumentamos la velocidad. Lio no me quiere escuchar. No entiendo porqué decidió ser mi amigo imaginario si en estas se hace la víctima. Más vale que no me salga con huelgas. 

Así es, la situación aquí es seria. Es muy seria, pero no catastrófica. Como en la segunda guerra mundial. Que belleza.

viernes, 17 de junio de 2011

Me corté con papel

¡Maldito comunismo! Un cacho, entrada equivocada. Va de nuevo.


No te voy a mentir, tampoco te lo diré de cara, que no es lo mismo. Los pantalones te quedan anchos. Trato de creer que es intencional, que sabes que te quedan así, y que a pesar del cómo te queden los usas porque te sientes bien en ellos. Pero no es solamente eso, en ti hay un montón de cosas que no te quedan. ¿O es que en ese montón de cosas hay algo que no puede desprenderse de lo ordinario, de lo aburrido de la ropa (sí Mariana, aburridos como los pantalones) y simplemente dejas detrás a la simplicidad de las telas, al perecedero cruzado de hilos, a la inextensible realidad del material. Justo en ese momento alzó su brazo para defenderse. Y después de tremendo susto despertó agitado, asustado, algo húmedo aunque es difícil identificar de donde exactamente. El sueño era extraño, no era la primera vez que sucedía y rogaba con todas sus ganas que fuese la última. Debieron ser las 2 de la madrugada, y quiso contármelo así a pesar de todas las veces que dije que sólo se dice madrugada a partir de las tres. A decir verdad, el peinado no está del todo bien. Pero no es el mismo problema que los pantalones, pues de tu cabello no te puedes desprender. No porque no puedas, es porque te conozco. Vi alguna foto tuya con otro peinado, supongo que después de aquello es que decidiste el cambio de luc. Acerca de tu ondulante decisión no tengo más comentarios, quizá cuando pueda abrazarte pueda comentar algo más. Cuando le contó a su padre mencionó que eran las 4 de la madrugada, que injusto. De muchas formas intentamos hacerle entender que era solo un sueño, que nada tenía que ver con sus zapatos izquierdos, que podía dormir tranquilo. Sin embargo, desde esa vez lo veo escribir en su cuarto. Traté de acercarme a uno de sus cuadernos (sin cuadrícula por supuesto). Lo que realmente te queda bien son esas camisetas. ¿Tienes millones verdad? cada color, cada diseño, cada detalle, cada mañana que te veo usarlas... Si esas camisetas no hablan de ti, entonces todo lo que escribí por ti es vano. Son casi tan perfectas como tu. El tamaño, que deja ver exactamente lo que debe verse de tus brazos. La textura, que deja apreciar la verdadera tersura de tu piel. La ligereza, que hace del indiferente viento su aliado. Las mejores ideas de cómo destruir este asqueroso planeta las obtuve de ese cuaderno. En algunos casos no hacía falta leer el contenido de una página; bastaba con entender el título con los ojos cerrados para crear un holocausto apocalíptico con la mente. La primera vez me emocioné demasiado con el cuaderno, que lo tomé robado. Sabía que estaba haciendo algo malo, pero me tranquilizaba la idea de que una vez ejecutada alguna idea del cuaderno, el mal inicial quedaría completamente mitigado.
¡Carajo! Sangre...



domingo, 12 de junio de 2011

Cuento 1

Y aún había luz en la ciudad, parecían las tres de la tarde. Todavía no logro entender la razón de su miedo. Quizá de pequeña tuvo algún susto para que ahora le tema tanto al anochecer. Pero eso no viene al caso, el punto es que le inventé algún cuento para que se quedará conmigo, y se lo creyó.

Hace falta ser tonto para desaprovechar tremenda oportunidad. Había estado buscando una situación así durante años, desde que la conocí. Talvez desde más antes, desde que la vi. Corría el mes de abril, detrás corría mayo. Y junto a las más comunes y ordinarias quejas escolares, corríamos nosotros.

Estábamos en el mismo plano, en la misma ciudad, en el mismo curso, en el mismo ritmo de vida. Respirábamos el mismo aire, sentíamos el mismo viento, creíamos las mismas mentiras, soñábamos los mismos... no, eso no. Estábamos juntos en tantos aspectos, que parecía injusto no conocerla.

Así deje pasar mayo y junio, pasaron corriendo como de costumbre, por eso no me importa. Al volver del invierno, tomé una decisión sacrificada. Estaba cansado de solo escribirle, de solo usarla como objeto de inspiración. A ella no parecía importarle, ni siquiera se enteró. Debo admitir que me gustaba creer que estaba ansiosa por leer lo que escribía, por saber lo que pensaba, por sentir lo que sentía.

Esa tarde se lo dije...
Decisión sacrificada.

miércoles, 8 de junio de 2011

Cambiando de versión

Al encender cada mañana debería correr esa pequeña aplicación que se encarga de verificar si existen actualizaciones disponibles. Hoy no funcionó. La verdad es que no tengo la menor idea desde cuando es que dejó de funcionar. Se que, al menos, desde aquella vez no me ha importado saber si las cosas están donde deberían estar.

De la servilleta del almuerzo (no hubo almuerzo, me dieron la servilleta por comprar una fanta. ¡Wa!):

Ese supuesto programa que verifica actualizaciones al iniciar, hoy no funcionó. Y sinceramente lo noté porque me fijé. No tengo idea hace cuanto tiempo ha estado sucediendo. Y ahora la bolita no puedo pasársela a nadie; y no porque esté solo.Sino porque. (...) Estoy solo. Sonríe, sonríe. Quizás alguien note tu irritante felicidad y quiera intercambiar miradas. Sonríe, sonríe. Se que te preguntas porque no puedo dejar las cosas de lado y empezar a hacer amigos. Es más fuerte y profundo el frío que se siente bajo el árbol, que el ordinario calor de lo cotidiano, de lo predecible. Aún así... Solo quiero que sepas que aveces apesta ser un amigo imaginario.
Así se fue. ¿Quién? No lo sé, pero se fue. No te preocupes Lio, las cosas siempre salen bien al final. Lo que debes hacer es intentar comer un poco más. Y si esa comida me hace daño, no dejo de pensar en ello. No me hagas esto amo, después de todo el escándalo que se armó antes de ayer me puse a ordenar mi cuarto. Pero cada vez es más complicado, está tan cerca de los pulmones, ya no se donde empieza ni donde termina. Apenas entra mi cama. Lio no seas tonto, si dominas tu corazón puedes apoderarte de todo lo que hay en esta casa. ¿Recuerdas ese cuento, el de la casa tomada?. Lio no entiende, pobre. Ni una sola palabra de lo que le digo.

  

lunes, 6 de junio de 2011

Historia

Un cronopio pequeñito buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de luz, la mesa de luz en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aquí se detenía el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la puerta.


Julio Cortázar

domingo, 5 de junio de 2011

Amiga

No tiene nada de sentido, mucho menos dirección.
Como un garabato dibujado en una hoja de papel.
Que con todas sus fuerzas pretende ser un vector.
No tiene nada de sentido, mucho menos dirección.

¡Y no tiene porqué tener sentido!
Alienarse de la realidad no es delito.
Delito es vivir sin estar vivo.
Leer sin tener un libro.

Tú le pones el título a la situación.
Enmarcas en lógica lo ilimitado, lo infinito.
Como si cada idea debiese encajar a la perfección.
¡Ah! el tono de tu celular, que bonito.

Respira amiga, respira ese aire fugitivo.
Levanta los brazos, sonríe barato.
Despierta de lo cotidiano, de lo aburrido.
Se un ave de alas desesperadas, de deseos insensatos.

¿Sientes eso, cuando te abrazo?
Porque yo lo siento, cuando me miras.
Lo siento también cuando vivo, cuando respiras.
Es el cielo perdiendo su azul. Bellísimo ocaso.

No hacen falta normas, leyes, reglas, gomas, lápices...
No hace falta nada para amar, para querer, para sentir.
Como no hace falta nada para respirar, para sonreír.
¡Ah! Yogurt frutado... necesito una cucharita.

A miga de pan.
A mi gato blanco.
Ami ganó la apuesta.
Amiga te amo.


sábado, 4 de junio de 2011

¡Burbujas!

¡Burbujas!
Revientan detrás de la difusa silueta que dibuja el sol sobre tu cabeza
Y no quiero dejar de abrazarte, o que dejes de hacerlo.
No quiero y no puedo. No quiero y no puedes.
Algo me ata a ti. Un lazo que por grande es pesado, y por pesado indestructible.
Me tiene aferrado a tus ideas un vacío inmensamente pequeño, invisiblemente palpable.

¡Burbujas!
Tan frágiles las pobres, no saben lo que les espera.
Y sin embargo vuelan.Vuelan como tú, impulsados por el viento. Tu viento.
Como las palomas, que se aguantan la tristeza de no tener codos. Pobres, algunas ni saben.
Y sin embargo vuelan. Algunas riéndose de nosotros, que no podemos aguantar la tristeza de no tener alas.

¡Burbujas!
Algunas salen más pequeñas que otras, que modestas.

¡Burbujas!
Cinco y media de la tarde, y sigues aquí.
La niña de las burbujas sigue aquí.
La paloma sin codos sigue aquí.
Tu alma y la mía, en cambio... hace una vida que se fueron.
Si amiga, se fueron con el viento. Tu viento.

jueves, 2 de junio de 2011

"Es el viento"

Junio 1ro

11:45 am

Dejé la puerta sin seguro, por si te atrevías a entrar. Dejé abierta las ventanas por si en sueños llegabas. Dejé abierta la idea de un futuro sin planear, por si te arrepentías y querrías salir corriendo de la situación. Entender a un corazón libre es imposible y me rindo sin haber desperdiciado mi tiempo en no intentar. Tienes el mundo para ti, querer que lo compartas conmigo sería egoísta. ¿De quién no ha sido su sueño ser un ave y no tener que poseer una licencia para recorrer el infinito cielo?. Su presencia cambia mi vida del modo más extraño, tan palpable e invisible, tan intocable y tangible, tan impersonal que duele. Cómo quiere que le agradezca lo que me da, lo que hace por mí, si cada palabra que sale de improvisto llega apenas a despertar su atención. Cómo es que debo actuar, como pensar, si por su expresivo modo de ser, por su ascético estilo de vida, libre de cadenas, he dejado de pensar por mí mismo, he dejado de ser sino es por ella.

12:03 pm

Ahora está a mi lado, serena, misteriosa, ligera como el algodón, sólida como su actitud, bella como su ser. Está tan a mi lado, que dejo de estar a lado suyo. Y así las cosas no tienen sentido, ella está sin dejarme estar. Y así fue siempre, sin sentido, como le gusta a ella. ¿Sientes eso? Creo que de pronto se apagan las lu...

¿Estas ahí?